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      Maria Teresa colabora en la obra del P. Chaminade

Maria Teresa colabora en la obra del P. Chaminade

Chaminade. Soñador del futuros Joseph Stefanelli, sm

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  • 18 de julio de 2015
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La persona más destacada fue una mujer de gran valor y habilidad, María Teresa Carlota de Lamourous, que siguió siendo su colaboradora más allegada hasta su muerte, cuarenta años más tarde.


LA REVOLUCIÓN FRANCESA (1789-1799)

"Con el estallido de la Revolución en 1789 y la legislatura anticlerical que rápidamente lasiguió, Guillermo José no pudo permanecer en Mussidan. El colegio fue confiscado y los sacerdotes se dispersaron. Los hermanos Chaminade se opusieron al gobierno, rehusando prestar el juramento civil requerido por este a todo el clero. Ellos creían, junto con muchos otros, que el juramento separaba al clero del Papa y ponía a la Iglesia Católica bajo el mando del gobierno irreligioso (y pronto violentamente anticlerical).

Guillermo José se mudó a Burdeos y llevó allí a sus padres. Era más fácil
esconderse en esa concurrida ciudad que en Mussidan. Continuó allí su ministerio, como miembro del creciente clero clandestino. Tal vez esperaba que la tormenta pasara rápidamente para poder volver a Mussidan, pero antes de terminar la década, Chaminade comprendió que ya no sería posible regresar.

Durante la violencia arrolladora de la Revolución, especialmente durante el Terror,
Chaminade continuó su ministerio, aun a riesgo de caer víctima de la guillotina. Bajo la presión del gobierno para desmantelar y desmembrar a la Iglesia, sirvió a la gente de Burdeos disfrazado de diferentes formas, desde escondites cuando era necesario y
abiertamente durante los momentos que hubo de relativa calma.

Fue una persona clave en el clero clandestino y pronto se ganó la confianza y el
respeto de los vicarios del arzobispo de Cicé, que se encontraba exiliado en Londres.
Chaminade mantuvo contacto con el clero y los laicos, bautizando, celebrando matrimonios clandestinos, predicando ejercicios espirituales, visitando a los enfermos y agonizantes y participando en varias transacciones financieras para ayudar al clero clandestino, todas ellas actividades prohibidas por el gobierno revolucionario.

Con la intención de reforzar el futuro tambaleante de la Iglesia, Chaminade organizó
y se reunió con grupos pequeños de líderes laicos: hombres y (principalmente) mujeres, antiguos religiosos y jóvenes comprometidos que trataban de preservar y compartir su fe en circunstancias muy similares a las de los primeros siglos de la cristiandad.

La persona más destacada entre estos contactos fue una mujer de gran valor y habilidad, María Teresa Carlota de Lamourous, que siguió siendo su colaboradora más allegada hasta su muerte, cuarenta años más tarde.

Escondido con gran riesgo personal por muchas familias fieles, reforzado por su propia vida de fe y oración, y sostenido por su inquebrantable confianza en
Dios y en la protección de María, Guillermo José pudo eludir a la policía una y otra vez

EXILIO Y REGRESO(1797-1800)

En 1797, Chaminade fue detenido por un cambio súbito en la política del gobierno. La
policía lo había identificado erróneamente como un exiliado que había regresado sin
autorización y Chaminade se vio forzado a salir de Burdeos. Se fue al exilio, como otrosmiles de clérigos franceses, inclusive dos de sus hermanos: Blas en Italia y Luis en España.

Al llegar la fecha de partir de Francia, Guillermo José se dirigió hacia la frontera más
cercana, la de España. Permaneció en Zaragoza durante tres años, ejerciendo su ministerio entre sus compatriotas él y otros muchos sacerdotes franceses, rezando, reflexionando, discutiendo y preparándose para el esperado pero incierto regreso a su propia tierra.
Se mantenían al tanto de los acontecimientos de su patria mediante correspondencia
clandestina y viajeros de confianza. Mientras tanto, planeaban y preparaban la recristianización de Francia. El sueño de Mussidan no se había apagado; sin embargo, habría de ser realizado en Burdeos y a una escala mucho mayor que lo que el joven Chaminade pudiera haberse imaginado.

"Los antiguos métodos ya no podían resolver satisfactoriamente los
problemas actuales. El mundo ya no podía volver a sus formas previas. Se
debía aplicar la misma palanca, pero ahora con distintos puntos de apoyo".

En Zaragoza Chaminade pudo discernir y planear más claramente lo que llegaría a
ser la obra de su vida: acompañar a la Madre de Jesús en su continua tarea de traer a su Hijo al mundo. Meditó profundamente acerca de la relación entre Jesús y María, llegando a una comprensión cada vez más clara de la participación de María en la vida y obra de su Hijo y de cómo todos los cristianos, sus hijos en Cristo, habían de compartirla. Ante la estatua de Nuestra Señora del Pilar Chaminade comprendió más claramente la importancia y magnificencia de la misión apostólica de María, como también el modo como podría ser llevada a cabo si le fuera permitido regresar a Francia un día.

En noviembre de 1800, bajo el gobierno de Napoleón, Chaminade regresó a
Francia, encontrando un país espiritualmente devastado. Durante casi una década entera no había existido formación religiosa alguna y muy poca observancia religiosa. Los niños habían crecido sin sacerdotes ni servicios regulares; los jóvenes habían sido sometidos a la presión de una cultura anticristiana y atea, y habían tenido pocas oportunidades de ayuda o desarrollo religioso; a los adultos se los había aislado, perseguido y dispersado en un ambiente de desconfianza y sospecha. La tarea era formidable: restablecer el contacto con los cristianos comprometidos, reagruparlos en alguna forma de comunidad para reemplazar las parroquias, generalmente inexistentes, y apoyarlos en sus esfuerzos por vivir su vida cristiana «sin temor y sin vergüenza».

La fidelidad de María a la gracia de su concepción hace de ella el modelo
más perfecto, después de Jesucristo, de nuestra fidelidad a la gracia.
Por razones que no son claras, Guillermo José decidió regresar a Burdeos en vez
de ir a Mussidan. El colegio había sido confiscado por el gobierno y algunas secciones habían sido vendidas a terceros. Probablemente ya no había esperanza de resucitar el sueño de esos años tempranos. Durante los años de la persecución, Chaminade había establecido contactos en Burdeos tanto con el clero como con los laicos. Había mantenido estos contactos mientras estuvo en España y así pudo recurrir a ellos cuando regresó a Francia. Chaminade había de pasar el resto de su vida en la ciudad portuaria de Burdeos, a excepción de viajes de negocios y de un período de cinco años de exilio interno después de la revolución de 1830.

A su regreso en 1800, comenzó inmediatamente a restablecer el contacto con
amigos, colegas y discípulos del período clandestino. Abrió una pequeña capilla en un
domicilio privado. Las parroquias eran todavía inexistentes o estaban desorganizadas,
muchas sin sacerdotes. La nueva comunidad de Chaminade, la Congregación de la
Inmaculada Concepción (o Congregación de Burdeos), no tenía circunscripción propia yatrajo miembros de todas partes de la ciudad. Para muchos, esto era lo más cercano a una parroquia de lo que habían experimentado en muchos años.

FUNDACIÓN DE LA CONGREGACIÓN (1800-1809)

Chaminade tenía a mano nuevos medios para realizar su sueño de cristianizar Francia.
Ahora, en lugar de esperar conseguirlo fundando una escuela para la juventud, comenzó a desarrollar una comunidad cristiana que reflejara la plenitud de la Iglesia. Su atención primaria se dirigiría al futuro de la Iglesia, a la juventud de la ciudad; pero rápidamente había de expandirse para incluir a adultos solteros y casados, sacerdotes y antiguos miembros de órdenes religiosas.

"¡Ánimo! El tiempo y los años se van rápido. Vamos avanzando, mi querida
Teresa; nos hacemos viejos…Nuestros cuerpos se van gastando, y hasta
ahora no hemos realizado nada. Ahora deberíamos comenzar de veras y
hacer algo para la gloria de Jesús, nuestro buen Maestro. Piénsalo tú misma;
yo lo haré por mi parte".

El 8 de diciembre de 1800, apenas un mes luego del regreso de Chaminade, un
pequeño grupo de hombres decidió dedicarse a la recristianización de Francia bajo la guía e inspiración de María, Madre de la Juventud. Ya el 2 de febrero de 1801, este grupo de hombres se encontraba del todo establecido con doce miembros; el 2 de febrero del año siguiente, contaba con 100 miembros.

El 25 de marzo de 1801, bajo la dirección de María Teresa de Lamourous, se fundó el grupo de mujeres. En poco tiempo les siguieron otros tres grupos. Confirmado en su obra por un decreto papal que lo nombraba Misionero apostólico de toda Francia, Chaminade continuó extendiendo su Congregación.

El oratorio pronto fue demasiado pequeño. Un informe altamente favorable sobre Guillermo José, dado al nuevo arzobispo por los vicarios generales de la diócesis que habían conocido a Chaminade durante la persecución, impresionó al Arzobispo d’Aviau. En 1804, puso la capilla de La Magdalena a disposición de Chaminade, para que fuera una “capilla auxiliar” para los fieles de las parroquias cercanas y el centro de su Movimiento. En 1809, las diferentes ramas de la Congregación contaban con casi 1.000 cristianos comprometidos y apostólicos; Chaminade podía nuevamente anticipar un futuro próspero para su obra.

Esta Congregación tenía varios rasgos nuevos. En primer lugar, la orientación era
claramente apostólica. Sin limitarse a desarrollar la vida espiritual personal de sus
miembros, se dedicaba, bajos los auspicios de María y compartiendo su misión apostólica, a una amplia gama de actividades dirigidas a la recristianización de las estructuras sociales.

Por lo demás, a diferencia de varias Congregaciones anteriores, aceptaba a todos.
Combinando el liderazgo y el ejemplo de una élite con los números impresionantes de un «movimiento de masas», la Congregación estaba abierta a todos los cristianos. De esta forma, en la mente de Chaminade la Congregación representaría el espectáculo imponente de una nación de santos, un pueblo de Dios, una comunidad cristiana auténtica, una Iglesia en miniatura.

¿Qué es la comunidad de una Congregación? Es una sociedad de cristianos
fervientes… que se esfuerzan en reuniones frecuentes por tener un solo
corazón y una sola alma, para formar una sola familia… Dejen que los
cristianos se formen en comunidad y entre ellos brillará una luz, tal que los
hará objeto de la atención general. El individuo no resaltará necesariamente
en estas asambleas; son las asambleas mismas las que causan admiración

Una de las expresiones favoritas de Chaminade era «unión sin confusión». Mediante
un sistema altamente desarrollado de interdependencia, todas las clases y condiciones de la sociedad, todos los estados de vida, ambos sexos y una multitud de obras sociales cooperaban bajo su dirección y como miembros iguales de la Congregación (ahora llamada «de La Magdalena»», por el nombre de la iglesia en que se reunían). Los congregantes no solamente daban un testimonio extraordinario de su fe, sino que con su presencia y ejemplo también contribuyeron a elevar el nivel espiritual de la vida cristiana de las parroquias a las que pertenecían. El cardenal Donnet diría que a la cabeza de todas las buenas obras de su
diócesis, encontraba el nombre de Chaminade.

COLABORACIÓN EN LAS OBRAS DE MARÍA TERESA Y ADELA

Lejos de limitar su obra e inspiración a la Congregación, Chaminade prestó su apoyo, consejo y colaboración a una serie de personas e instituciones dedicadas a restaurar la fe en Burdeos. Entre estas hay que contar principalmente a María Teresa de Lamourous, que fue su asociada principal en la fundación de las dos ramas femeninas de la Congregación.

Él, a su vez, colaboró en la nueva empresa que ella había emprendido. Vacilando al principio y luego de forma dinámica y enérgica, María Teresa se hizo cargo de una obra iniciada por algunas de sus amigas y continuó con su realización: La Misericordia, un hogar para prostitutas arrepentidas donde se les daba una educación, preparándolas para el trabajo honrado en la sociedad y, sobre todo, donde se las animaba a vivir una vida cristiana. María Teresa y Chaminade redactaron la primera regla de la fundación. Él era su director espiritual y el arzobispo lo nombró superior eclesiástico de La Misericordia, función que ejerció hasta los últimos años de su vida animando y guiando a María Teresa, recaudando fondos para la obra, sirviendo como confesor del personal, dando conferencias y ejercicios espirituales a la comunidad de La Misericordia, y en general, participando estrechamente en una obra que llegó a llamar la atención de muchas personas fuera de Burdeos.

"Los verdaderos misioneros no deben contar con ellos mismos, su talento o
su industria, sino que deben poner toda su confianza en la gracia de su
misión y en la protección de la Santísima Virgen, dedicándose a la obra para
la cual ella fue elevada a la Maternidad divina"
.

Después de entrar en contacto epistolar con Adela de Batz de Trenquelléon en
1808, Chaminade extendió su sueño más allá de la diócesis de Burdeos. Adela había
iniciado y conducido una amplia red de mujeres jóvenes y adultas, cuyas ideas y prácticas tenían mucha semejanza con las de la Congregación. Al parecer, la mayor diferencia entre la Congregación de Chaminade y la Asociación de Adela era que el núcleo de la primera se encontraba en la ciudad, lo que permitía reuniones frecuentes de todo el grupo, mientras que la otra era una sociedad rural de miembros separados por grandes distancias, que podían reunirse en grupos pequeños pero nunca como un grupo general. También había diferencias en el énfasis espiritual, pero Adela fue entrando progresiva y completamente en el sueño de Chaminade de una «milicia de María» que compartiera la misión de María".

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